Cinco facciones del Pacífico sostienen una paz frágil mientras células menores y fuerzas federales disputan influencia.
El escenario cubre el corredor del Pacífico representado por el mapa, desde Nayarit y Sinaloa hasta Durango y Baja California Sur. Sinaloa es el núcleo de la competencia entre FECH, Mayos y FEDI; los Beltranes proyectan influencia desde la sierra y FED conserva su principal espacio en Baja California Sur, además de su posición en El Dorado. Nayarit, el interior serrano y varias zonas fronterizas quedan bajo presencia estatal o de células independientes. La tensión no equivale todavía a una guerra total: los acuerdos, la incertidumbre sobre lealtades y la presión federal mantienen abiertas varias salidas.
El 15 de enero de 2018, el equilibrio criminal del noroeste mexicano se mantiene mediante pactos informales, rivalidades y zonas de influencia superpuestas. FECH, Mayos, FED, Beltranes y FEDI evitan por ahora una guerra abierta, pero varias células menores actúan con autonomía y el Estado aumenta la presión sobre los corredores más sensibles.
Las células menores pueden cambiar de alineación cuando pierden apoyo, reciben una oferta creíble o entran en conflicto con su bloque de referencia. Las operaciones federales aumentan la presión institucional y pueden alterar el control local sin transferir automáticamente una zona a otra facción. Las decisiones que dependan de comunicación entre Sinaloa, Durango y Baja California Sur deben respetar la distancia y la separación marítima del Golfo de California. Los acuerdos entre facciones principales son frágiles y cualquier ruptura local puede elevar la tensión antes de producir un cambio territorial.