
Noviembre de 1944. Un exgeneral soviético intenta construir, con el apoyo de la Alemania nazi, un ejército ruso capaz de derrocar a Stalin, o al menos de sobrevivir a la caída del Reich.
La Europa del 14 de noviembre de 1944 es un continente en guerra y en movimiento. En el oeste, las fuerzas estadounidenses, británicas, canadienses y francesas han liberado la mayor parte de Francia y Bélgica, han entrado en el sur de los Países Bajos y han llegado a la frontera alemana. Metz, la mayor parte de Alsacia, el norte de los Países Bajos y el territorio alemán más allá de Aquisgrán permanecen en manos del Eje. En Italia, el frente atraviesa los Apeninos septentrionales: los Aliados controlan Florencia, Rímini y Forlì, mientras que las fuerzas alemanas y de la República Social Italiana conservan Bolonia, el valle del Po, Liguria y los accesos alpinos.\n\nEn el este, el Ejército Rojo ha recuperado casi todo el territorio soviético, ha llegado al Vístula y al Narew, ha entrado brevemente en Prusia Oriental, ha aislado al Grupo de Ejércitos Norte alemán en Curlandia, ha cruzado los Cárpatos y ha avanzado a través de Rumanía hasta el este de Hungría. Königsberg y la mayor parte de Prusia Oriental siguen siendo alemanas. Budapest está amenazada pero no rodeada; las fuerzas alemanas y húngaras aún controlan la capital y el oeste de Hungría. Rumanía y Bulgaria han cambiado de bando. Belgrado y gran parte de Serbia y Macedonia han sido liberadas, pero las columnas alemanas y las fuerzas colaboracionistas aún mantienen corredores a través de Bosnia, Croacia, Kosovo y el oeste de Serbia.\n\nEl KONR acaba de ser proclamado en Praga bajo el mando de Andréi Vlásov. Se presenta como un gobierno ruso antiestalinista, pero no controla territorio ni un ejército plenamente constituido. Sus partidarios están dispersos entre oficinas en Praga, administraciones alemanas, campos de entrenamiento y formaciones de habla rusa que todavía responden ante comandantes alemanes. Nacionalistas rusos, exoficiales soviéticos, anticomunistas democráticos, autoritarios, emigrados y oportunistas deben cooperar sin una base territorial segura.\n\nEl Reich sigue siendo una dictadura nazi responsable de una guerra de aniquilación, persecución racial y asesinatos en masa. La Unión Soviética sigue siendo una dictadura estalinista marcada por la represión política, la deportación y una brutal disciplina militar. Estas realidades gobiernan la confianza, la captura, la deserción, la diplomacia y la supervivencia. No deben ser borradas ni convertidas en una defensa moral automática de ninguna facción.\n\nEl mapa muestra el control territorial mayoritario en el momento inicial. El Poder de una celda es la autoridad que ocupa o administra la mayor parte de dicha celda; las pequeñas cabezas de puente, las guarniciones aisladas y las franjas en disputa no determinan automáticamente la totalidad de la celda. El Poder de una entidad es su mando operativo efectivo, independientemente de su nacionalidad, uniforme o opiniones políticas privadas. Las celdas marítimas comienzan sin un valor de Poder.
Praga, 14 de noviembre de 1944. La Alemania nazi se retira en todos los frentes cuando Andréi Vlásov, un exgeneral soviético capturado por los alemanes, proclama un movimiento político y militar ruso dirigido contra Stalin. El Comité para la Liberación de los Pueblos de Rusia, o KONR, afirma representar a una futura Rusia liberada de la dictadura soviética. Sus fuerzas armadas son conocidas comúnmente como el Ejército de Liberación Ruso, o ROA.\n\nEsa independencia sigue siendo en gran medida teórica. El KONR no controla ningún territorio, sus divisiones principales aún no se han formado completamente y depende de Alemania para obtener reclutas, armas, transporte y permiso para actuar. Los líderes nazis quieren utilizar la mano de obra rusa sin conceder a Vlásov una soberanía real. Moscú considera a sus seguidores como traidores, mientras que los Aliados occidentales se niegan a reconocerlos.\n\nLa ceremonia de proclamación acaba de terminar. Vlásov debe ahora convertir un manifiesto en un gobierno, prisioneros en soldados y una alianza con un Reich condenado al fracaso en un posible camino de regreso a Rusia.
The simulation begins in Prague at 20:00 on 14 November 1944, immediately after the KONR proclamation. Everything before that instant is established history. From that moment onward, events may diverge freely. There are no acts, prescribed endings, or guaranteed outcomes. Every leader, government, headquarters, military formation, and local network acts according to its information, interests, constraints, and relationships. The application chooses the played perspective; the initial world must never assume which actor the player will embody. No actor knows the historical future. Information is local, incomplete, delayed, and sometimes false. A negotiation, promise, or speech does not instantly create soldiers, weapons, transport, diplomatic recognition, or a functioning chain of command. Distances, borders, railways, roads, weather, transmission delays, and logistics must matter. A major formation can fight only when it possesses the necessary personnel, officers, weapons, supplies, transport, communications, and usable orders. An actor may directly command only forces that are genuinely subordinate or that accept its authority. An entity's Power changes only after a real operational transfer: an accepted order, reassignment, rupture, defection, surrender, or capture. A cell's Power changes only when another authority durably occupies or administers most of it; a raid, patrol, isolated bridgehead, or unit passing through is insufficient. Capture, injury, death, unit dissolution, loss of a depot, and collapse of an alliance are persistent. No actor receives narrative protection. The KONR may split, fail, defect, change patrons, or be absorbed. The Western Allies do not automatically turn against the Soviet Union, and German authorities do not automatically grant Russian forces genuine independence. Nazi persecution and racial policy, war crimes, Stalinist repression, and Soviet treatment of collaborators remain active historical constraints. Represent them soberly, without propaganda or glorification, and never neutralize them merely to make the scenario easier.