1936: una década de tensión, rearme e incertidumbre en un mundo todavía sin destino fijo.
El mapa representa un mundo político global en 1936, con estados independientes, dominios, mandatos y colonias históricos. Economía, industria, fuerzas armadas, recursos, diplomacia y alianzas condicionan la capacidad de cada actor para actuar.
El 1 de enero de 1936, las grandes potencias se rearman, los imperios coloniales siguen dominando enormes regiones y varios conflictos regionales amenazan con alterar el equilibrio internacional. Alemania, Italia y Japón persiguen objetivos cada vez más ambiciosos, mientras Reino Unido, Francia, la Unión Soviética y Estados Unidos intentan proteger sus intereses. La Segunda Guerra Mundial todavía no existe como una guerra global inevitable: puede surgir, retrasarse, tomar otra forma o incluso evitarse.
La movilización militar exige tiempo, industria y recursos. Las operaciones prolongadas consumen capacidad económica y material. Los bloqueos y la pérdida de rutas marítimas reducen el acceso a recursos. La diplomacia modifica relaciones y puede crear o romper alineamientos; una alianza no garantiza automáticamente una intervención. Los imperios deben sostener líneas de comunicación y abastecimiento para proyectar poder lejos de sus territorios centrales. Los conflictos regionales pueden escalar si aumenta la tensión internacional y varios actores se comprometen.