Ocho reinos, cuatro ramas imperiales y una China fracturada disputan la herencia de la Casa Chéng.
La antigua capital imperial de Luoyang está en manos de Wei y alberga a la rama Chéng de Luoyang. Las ramas de Chang'an, Jiankang y Ye sobreviven como cortes políticamente autónomas bajo protección ajena, sin soberanía territorial directa. Los estados menores combinan independencia, vasallaje y tributación. Las instituciones del viejo imperio sobreviven de forma desigual: gobernadores, generales, familias aristocráticas y altos funcionarios poseen poder propio. La caída de 1426 fue precedida por corrupción, desastres, hambrunas, presión fiscal, derrotas fronterizas y rebeliones; la responsabilidad exacta del golpe palaciego sigue disputada.
El 1 de marzo de 1427, poco más de un año después de la Noche del Palacio Roto y la muerte sin descendencia directa del emperador Míng'ān, la autoridad de la Dinastía Chéng ha desaparecido. Ocho grandes reinos, doce estados menores y cuatro ramas colaterales Chéng compiten por territorio, legitimidad y supervivencia. Han del Norte lleva la iniciativa militar contra Wei en la Guerra por la Herencia Central, mientras otras fronteras permanecen tensas y el Mandato del Cielo sigue vacante.
Estado, dinastía y gobernante son conceptos separados. Las sucesiones dependen de legitimidad y apoyos dinásticos, aristocráticos, militares y burocráticos; existe preferencia masculina, pero una mujer puede gobernar si reúne apoyo suficiente. Regencias, usurpaciones, títeres, deposiciones, restauraciones, particiones y nuevas dinastías son posibles. Una dinastía o pretendiente reconocido puede sobrevivir temporalmente sin territorio mediante una corte en el exilio. Control determina la capacidad estatal para recaudar; estabilidad determina continuidad productiva y riesgo de rebelión. Desastres pueden encadenar escasez, hambruna, migración, rebelión y pérdida de legitimidad, pero una respuesta gubernamental eficaz puede romper la cadena. Los ejércitos dependen de suministros, terreno, experiencia, comandante y movilización; una derrota puede terminar en retirada, desbandada o destrucción. Los asedios dependen de duración, suministros, guarnición y fortificación. Los grandes ríos, pasos, estaciones y clima afectan movimiento, logística y producción. Las coaliciones preventivas pueden reunir hasta tres reinos. Los tratados básicos son paz, no agresión, alianza y vasallaje. Los objetivos de guerra son conquista, vasallización, indemnización, liberación territorial y restauración dinástica. El Mandato del Cielo es un hito político que puede ganarse y perderse; no existe una fecha ni una victoria final obligatoria.