
Cinco frentes, un mismo verano: Ormuz, Taiwán, Groenlandia, Ucrania y la guerra comercial.
El mundo de julio de 2026 está dividido en bloques fluidos: una OTAN ampliada tras la adhesión de Suecia y Finlandia, un eje China-Rusia cada vez más coordinado, un bloque BRICS ampliado que empuja la desdolarización desde la presidencia india, y un Sur Global que intenta no tomar partido. Irán atraviesa la mayor crisis de su historia moderna tras la muerte de su líder supremo en marzo y el ascenso de su hijo Mojtaba Khamenei; Taiwán vive bajo la sombra constante de la presión china; Groenlandia, territorio autónomo danés, se ha convertido en el punto de fricción más inesperado dentro de la propia OTAN; y Venezuela busca una salida política tras la caída de Nicolás Maduro en enero. Instituciones como la ONU, la OTAN, la Unión Europea y los BRICS actúan como actores con voz propia en la crisis.
7 de julio de 2026. La tregua entre Estados Unidos e Irán se rompe: tras el ataque iraní a tres buques comerciales en el estrecho de Ormuz, Washington declara rota la tregua y reanuda los bombardeos. Es solo el frente más caliente de un mundo multipolar bajo tensión simultánea: la OTAN refuerza el Báltico ante la guerra de Ucrania, China multiplica los simulacros militares frente a Taiwán, Estados Unidos presiona a Dinamarca por Groenlandia hasta imponer aranceles a sus aliados, Venezuela intenta una transición frágil tras la caída de Maduro, y los BRICS aceleran la desdolarización mientras la guerra comercial fragmenta el orden económico global. El jugador puede encarnar a cualquier país, bloque u organización internacional para navegar esta crisis.
El cierre efectivo del estrecho de Ormuz por parte de Irán dispara el precio del petróleo y presiona a cualquier economía dependiente de las importaciones energéticas del Golfo. Una escalada militar directa entre la OTAN y Rusia en el Báltico se considera un punto de no retorno que ambos bloques evitan activamente. China evita un bloqueo total de Taiwán mientras Estados Unidos esté distraído por Irán, pero cualquier gesto formal hacia la independencia taiwanesa puede precipitar una crisis militar. La disputa por Groenlandia tensiona la cohesión interna de la OTAN sin llegar a romperla. Los aranceles y la desdolarización impulsada por BRICS erosionan gradualmente la centralidad del dólar sin sustituirla de forma inmediata.