Verdes y Negros se disputan el Trono de Hierro mientras los dragones convierten la sucesión en una guerra abierta.
Este escenario es una reinterpretación de Poniente y Essos sobre el mapa terrestre proporcionado por Davia: las posiciones de los lugares ficticios son deliberadas para representar los principales teatros de la Danza. La muerte de Viserys ha roto el equilibrio político. Los Verdes controlan la capital y buena parte de la maquinaria cortesana; los Negros cuentan con Rocadragón, la Casa Velaryon y una poderosa concentración de dragones y fuerzas navales. Las demás casas y ciudades aún pueden cambiar de postura. Los viajes, los mensajes y las operaciones militares dependen de rutas terrestres, marítimas o aéreas disponibles.
En el tercer día de la tercera luna de 129 d.C., el rey Viserys I Targaryen muere y la sucesión queda dividida. En Desembarco del Rey, los Verdes preparan la coronación de Aegon II; en Rocadragón, Rhaenyra y sus aliados deben decidir cómo responder. Las grandes casas, las flotas y los dragones todavía pueden inclinar el conflicto en múltiples direcciones.
Las órdenes militares necesitan una cadena de mando creíble. Los dragones pueden recorrer grandes distancias por aire, pero su uso en combate expone a jinetes y monturas a pérdidas decisivas. Las fuerzas terrestres dependen de rutas y suministros, mientras que las flotas controlan o disputan puertos y estrechos. Las noticias entre teatros lejanos requieren mensajeros, cuervos o rutas marítimas; una decisión en un frente no debe asumirse conocida de inmediato en otro.