Un ciclo eterno de corrupción y redención entre cuarenta y un reinos.
El continente está fragmentado en cuarenta y un reinos independientes, cada uno gobernado por su propio rey o reina, desde las costas atlánticas hasta el golfo Pérsico y desde Escandinavia hasta el norte de África. Las cortes se comunican por correo diplomático y emisarios a caballo, un proceso lento que retrasa cualquier respuesta coordinada ante una amenaza que se propaga con rapidez. Cada varias generaciones, sin que se conozca bien el porqué, una reina es escogida por un poder oscuro y transformada en reina demonio: su presencia, sus ejércitos invasores o sus rituales de conversión corrompen progresivamente la población de los reinos vecinos. Cuando la población corrompida de un reino supera la mitad de sus habitantes, el reino entero se considera caído y pasa a servir a la reina demonio; su monarca se convierte de inmediato en vasallo leal. Solo la muerte de la reina demonio rompe el hechizo: todos los corrompidos, incluida ella misma, regresan a la normalidad y olvidan por completo haber sido demonios. Tras un periodo de paz de uno a cinco años, una nueva reina emerge de entre un grupo reducido de candidatas, y el ciclo vuelve a comenzar.
En la madrugada del 21 de septiembre de 1487, la reina Sara A. despierta transformada: una fuerza oscura la ha convertido en la nueva reina demonio. En su reino de Viena, la corte aún no comprende lo ocurrido, mientras que en las cortes vecinas los demás monarcas del continente reciben los primeros rumores confusos sobre un mal que se extiende desde Austria.
Un reino se corrompe por invasión militar, contacto directo con la reina demonio o rituales de conversión llevados a cabo por sus agentes; cuando la población corrompida de un reino supera el 50%, el reino completo pasa a ser un reino demoniaco. Un rey o reina corrompido se convierte de inmediato en vasallo leal de la reina demonio, sin resistencia ni periodo de transición. Si la reina demonio muere, todos los humanos transformados en demonios —incluida ella misma— vuelven a ser humanos de inmediato y olvidan por completo haber sido demonios o vasallos. Entre uno y cinco años después de la muerte de una reina demonio, una nueva reina demonio emerge de la lista de candidatas, siguiendo este orden de sucesión: Sara A. (activa al inicio), Dana, Claudia, Cloe, Etna, Marina, Nora, Jana, Estel, Gina, Libertad, Carla, Maria, Anna S. y, por último, Greta.