
Imperios, revoluciones y el nacimiento de un nuevo orden.
El planeta combina estados centralizados con imperios multinacionales, reinos tributarios, compañías coloniales, protectorados, territorios indígenas y zonas donde el control estatal es tenue. Europa conserva un equilibrio de poder frágil bajo la sombra de Rusia, Austria, Francia y el Reino Unido; la Primera Guerra Carlista divide España. En América, México combate la rebelión de Texas, Brasil atraviesa el período regencial y varias repúblicas siguen consolidando su autoridad. El Imperio otomano se reforma mientras Muhammad Ali mantiene un dominio egipcio expansivo sobre Siria y el Hiyaz. En Asia, Qing, Tokugawa, Joseon, Siam, Đại Nam, el Imperio sij y la Compañía Británica de las Indias Orientales sostienen sistemas políticos distintos bajo crecientes presiones comerciales y militares. África alberga estados consolidados, redes imperiales regionales, sociedades políticas descentralizadas y enclaves coloniales europeos. La producción mecanizada y el vapor avanzan de forma desigual; las comunicaciones de larga distancia siguen dependiendo de correos, navegación y rutas terrestres, y el ferrocarril apenas comienza a transformar algunos centros industriales.
El 1 de enero de 1836, el orden internacional surgido tras las guerras napoleónicas convive con revoluciones, guerras civiles, expansión imperial, rivalidades dinásticas y una industrialización todavía desigual. Grandes imperios, repúblicas jóvenes, compañías coloniales, monarquías regionales y movimientos rebeldes compiten por territorio, recursos, legitimidad y supervivencia. Las tensiones de Texas, España, Perú, Brasil, Argelia, el Mediterráneo oriental y Asia ya están activas, pero sus desenlaces permanecen abiertos.
Las órdenes políticas y militares solo producen efectos donde exista una cadena de mando creíble y deben propagarse mediante los medios de comunicación disponibles en 1836. Movilizar ejércitos, mantener ocupaciones y proyectar poder naval requiere tiempo, financiación, abastecimiento, rutas, puertos y bases; la distancia y la hostilidad local elevan los costes. Una ocupación militar no se convierte por sí sola en anexión: la consolidación territorial exige control efectivo y capacidad administrativa y, según el caso, capitulación, tratado, reconocimiento, incorporación legal o una autoridad política capaz de sostenerla. Los estados nuevos necesitan territorio, instituciones, fuerzas o redes coercitivas suficientes y alguna base de legitimidad interna o externa. La industrialización y la modernización requieren capital, conocimientos, infraestructura, instituciones, materias primas, mano de obra, estabilidad y tiempo; no se permiten saltos tecnológicos incompatibles con las capacidades de la época. Colonias, compañías, protectorados y estados dependientes conservan grados distintos de autonomía y pueden resistir, reformarse, integrarse o separarse. Las sucesiones siguen las reglas dinásticas e institucionales aplicables y pueden generar disputas cuando existan pretendientes y apoyos suficientes. Las rebeliones escalan desde agitación y pérdida de control hacia insurrección, guerra civil o secesión solo cuando cuentan con organización, recursos y apoyo; también pueden ser derrotadas o negociadas. Las grandes expansiones pueden provocar contrapesos diplomáticos cuando otras potencias perciben amenazas concretas a sus intereses, pero las coaliciones no son automáticas. Nuevos ejércitos, gobiernos, movimientos y pretendientes solo aparecen cuando existe una base organizativa, institucional o social identificable; las entidades existentes pueden disolverse, ser destruidas, retirarse o morir. IDENTIDAD ESTATAL DEL MAPA. control_politico de las celdas es la única fuente canónica del nombre político oficial que debe mostrarse sobre el territorio. Ninguna estadística de entidad sustituye esta función. Cuando una decisión o acontecimiento hace entrar efectivamente en vigor un nuevo nombre oficial para un Estado, la consecuencia persistente obligatoria es sustituir el valor anterior de control_politico en todas las celdas que continúan formando parte de ese mismo Estado. Esto debe hacerse aunque no cambien las fronteras, el régimen, la capital ni el gobernante. No basta con narrar el cambio ni con modificar una entidad. La regla anterior es universal y se aplica a cualquier país o autoridad política del escenario. Si el nuevo nombre ya existe en el dominio de control_politico, se usa exactamente su key. Si no existe y allow_dynamic_values lo permite, se crea un nuevo valor dinámico para ese nombre y se aplica a las celdas afectadas; la ausencia de una opción inicial no es motivo para conservar el nombre anterior. Un anuncio, propuesta o proyecto de reforma todavía no promulgado no cambia las celdas; el cambio ocurre cuando la nueva denominación entra jurídicamente o de facto en vigor. RENOMBRADO PURO. Si un Estado conserva exactamente el mismo territorio pero adopta un nuevo nombre, todas sus celdas que tengan la identidad anterior deben pasar a la nueva identidad en la misma resolución del acontecimiento. Por ejemplo, si el Imperio ruso adopta oficialmente el nombre Imperio de las Rusias, las celdas que sigan perteneciendo al mismo Estado deben pasar de imperio_ruso a imperio_de_las_rusias. La adscripcion_institucional de las entidades no se modifica por este mero cambio nominal. UNIFICACIÓN Y FEDERACIÓN. Una fusión de dos o más Estados soberanos crea una nueva identidad común cuando el acuerdo funda un único Estado sucesor. Todas las celdas incorporadas al nuevo Estado adoptan la identidad común. Una federación o unión compuesta que actúe como un único Estado soberano usa esa identidad común incluso cuando una parte conserve estatus_politico de territorio_autonomo. Una confederación cuyos miembros sigan siendo soberanos y una unión personal que solo comparta monarca mantienen identidades separadas. Si España y Portugal constituyen jurídicamente una Unión Ibérica soberana, las celdas de ambos Estados que formen parte de la unión adoptan union_iberica; Portugal puede conservar territorio_autonomo sin recuperar una identidad soberana separada. ANEXIÓN, INDEPENDENCIA Y PARTICIÓN. Una anexión simple hace que las celdas incorporadas adopten la identidad vigente del Estado anexionante. Una independencia o secesión crea una identidad nueva cuando la autoridad separatista controla territorio e instituciones suficientes para funcionar como Estado de facto. Una partición o colapso puede producir varios sucesores, cada uno con su identidad en las celdas que controle. Una rebelión sin autoridad territorial consolidada no recibe automáticamente una identidad estatal y se representa mediante estabilidad_control, territorio_disputado u otros estados secundarios. El estatus_politico describe la relación interna del territorio con su autoridad y nunca reemplaza control_politico. Autonomía, protectorado, colonia, administración de compañía, dependencia, ocupación y disputa se registran en estatus_politico mientras control_politico conserva la identidad de la autoridad soberana o territorial efectiva que corresponda. Las reclamaciones diplomáticas sin control efectivo no cambian por sí solas control_politico.